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El sexo tántrico

Hemos oído este término cientos de veces, pero aún no tenemos muy claro de qué va. Y si lo supiéramos, ¿estaríamos dispuestos a practicarlo?

El objetivo de este “tipo” de sexo no es otro que el de aprovecharse del éxtasis en beneficio de nuestro cuerpo, utilizando la energía en la búsqueda del goce. Por tanto, no se trata aquí de desahogarse, al menos entendiendo como una  forma de liberación, sino de intercambiar energías entre los cuerpos de los amantes. Aquí reside la base del sexo tántrico.

La principal diferencia respecto al sexo “tradicional” es palpable en el plano operativo, la eyaculación ha de contenerse en lugar de liberarse, para su transformación en una energía ascendente que activará “los siete chakras de la conciencia”. Para ello, es necesario que se dé una estimulación sensorial mutua en la pareja. El fin de este ejercicio es deshacerse de los incómodos tabúes y falsos mitos que giran en torno al sexo y transformarlos en placer lascivo. De esta forma se consigue alcanzar la armonía entre los amantes, pero de ninguna forma la liberación. Esta conexión mística pasa a originarse automáticamente con el tiempo, si el sexo tántrico se practica de manera consciente y virtuosa.

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¿Qué beneficios nos reporta?

De acuerdo con la sexóloga Sandra Lustgarten, el sexo tántrico contribuye a desarrollar la energía de las personas que lo practican y es la técnica para sentirse como un solo individuo.

El único inconveniente que se plantea en el sexo tántrico es quizá la pericia que se necesita para practicarlo. Es necesario adquirir conocimientos para saber gestionar la energía de forma inteligente a través de la conciencia. Esto conlleva un proceso que ha de empezar por la purificación del cuerpo y el alma, variando incluso la dieta hacia una más saludable, y practicando ejercicios tántricos como los masajes o la meditación. El tiempo que dura este proceso es diferente en cada individuo y depende directamente de la voluntad de cambio del mismo. Entonces se llega a la relación sexual tántrica. Los hombres deben estar preparados y alinear su mente, su cuerpo y su respiración para evitar la eyaculación. En el caso de que se produzca, sólo debería suceder después de 10 o 15 coitos.

Esta práctica sexual tiene sus detractores, que basan sus argumentos en el perjuicio que puede causar la retención de la eyaculación o en que el sexo tántrico no se puede considerar como tal sino como una meditación, ¿cuál es tu opinión?

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